Cuando Romain Quidant acabó su doctorado en Francia, no le faltaron ofertas; era uno de los jóvenes científicos más brillantes de su país, al que auguruban un exitoso porvenir en el campo de la fotónica. "Había recibido ofertas realmente buenas de varias instituciones y, tras sopesarlas a conciencia, cuando ya me había decidido y estaba a punto de firmar un contrato con uno de los centros, por casualidad vi una oferta en internet del ICFO y me llamó la atención", explica este físico francés de 32 años.
Corría noviembre de 2002 y en aquel entonces el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO) era tan sólo un embrión; se acababa de crear administrativamente pero aún carecía de edificio en el que ubicarse, de laboratorios, de equipos y de personal. "Me advirtieron de que era una decisión muy arriesgada - reconoce Quidant en un catalán perfecto, que no delata su origen-. España no tenía una imagen positiva en ciencia y, aunque nadie me dijo que no viniera, sí me alertaron de los riesgos, ya que podía hundir mi carrera como investigador". Y, sin embargo, Quidant decidió hacer las maletas y trasladarse a Barcelona. "Ahora sé que tomé la decisión correcta".
Paradójicamente, el riesgo que presentaba este centro recién creado era también su principal atractivo. "Se tenía que construir desde el principio", afirma este físico, que, pese a su juventud, es un referente mundiales en nanofotónica. "Podía montar mi propio laboratorio, establecer mis líneas de investigación según mis propios criterios, crear mi equipo y disponer de recursos. Era una oportunidad única que no ofrecían en ningún otro lugar de Europa a una persona tan joven".
Fue ese mismo motivo el que atrajo al también físico Pietro Gambardella, quien hace un par de años se incorporó al Institut Català de Nanotecnologia (ICN) y que pertenece a la elite de científicos a quien el Consejo Europeo de Investigación ha concedido recientemente una Starting Grant (una prestigiosa beca que distingue a los mejores científicos en Europa y que está dotada con 1,5 millones de euros).
O al biólogo Ben Lehrer, del Centro de Regulación Genómica (CRG), también reconocido con una Starting Grant."La primera vez que vi el CRG fue de vacaciones en Barcelona. Vi el edificio, que en aquel entonces se estaba construyendo, y pensé que iban en serio: le estaban dedicando la mejor ubicación posible a la investigación", recuerda Lehrer. "Era arriesgado, porque era nuevo y carecía de tradición, pero conocía a algunos de los investigadores que el centro estaba reclutando, científicos muy buenos, y eso era una garantía para mí".
Quidant, Gambardella y Lehrer son algunas de las cabezas pensantes que se están incorporando a los centros de excelencia que comenzaron a gestarse a finales de la década de los 90 y que están situando a Catalunya en un lugar visible dentro de la Europa del conocimiento. "Hasta entonces, no existían suficientes institutos de investigación", explica Andreu Mas-Colell, ex conseller del Departament d´Universitats, Recerca i Societat de la Informació y principal artífice e impulsor de este proyecto.
Se diseñó un ambicioso proyecto para dotar a Catalunya de un sistema de investigación basado en un nuevo modelo de contratación de científicos y en la alianza entre universidades y centros de nueva creación, a imagen y semejanza de otros países europeos. Era un modelo radicalmente distinto al que tradicionalmente se había seguido en España. "El futuro pasa por instituciones como estas, independientes, con autonomía y flexibilidad para hacer fichajes, alejadas de una estructura funcionarial, en las que tanto los centros y los investigadores pasan evaluaciones cada cierto tiempo, llevadas a cabo por comités internacionales de científicos, que valoran el trabajo que se está haciendo", opina Joan Guinovart, director del Institut de Recerca Biomèdica (IRB).
Catalunya concentra buena parte de estos nuevos centros de excelencia, pero no son los únicos de estas características en España. El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), dirigido por Mariano Barbacid, y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) liderado por Valentí Fuster, ambos en Madrid, han nacido con la misma filosofía de excelencia y se han convertido en menos de una década en instituciones de referencia reconocidas internacionalmente.
Buena parte de la modernidad y del éxito que han conseguido en tan poco tiempo se deben a la capacidad para atraer y retener a científicos con talento. Si durante décadas muchos científicos españoles tuvieron que irse al extranjero para desarrollar su carrera científica, ahora estas nuevas instituciones están revirtiendo la situación: no sólo están consiguiendo traerlos de vuelta a casa, sino que, además, están fichando a algunos de los mejores científicos mundiales.
"La movilidad de investigadores es muy positiva para la ciencia", opina el biólogo Jens Lüders, que este año ha llegado al Institut de Recerca Biomèdica (IRB) procedente de la Universidad de Stanford (EE. UU.).
"Atraer y retener talento es esencial si queremos ser un país puntero en ciencia", considera Lluís Torner, director del ICFO. "Y estos científicos internacionales que hemos fichado tienen un papel esencial, puesto que no sólo hemos conseguido atraer su talento, sino que ellos, a su vez, atraen talento adicional; muchos otros investigadores llegan a nuestros centros para trabajar en sus grupos, algunos de los cuales se quedarán en Catalunya. Son un instrumento de creación de riqueza para nuestro país".
La vivienda, primera preocupación de los investigadores que llegan
¿Y dónde busco piso?
Que un científico acepte venir depende de asuntos que no siempre reciben el apoyo adecuado
Para los científicos que se plantean fichar por un centro de investigación de Catalunya, una de las primeras preocupaciones suele ser qué recursos tendrán para llevar a cabo su trabajo. Pero hay otras cuestiones de las que también puede depender que acepten una oferta y para las que no siempre reciben el apoyo adecuado.
Según una encuesta realizada en enero por la Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació (FCRI), en la que ha participado un centenar de investigadores extranjeros que ya trabajan en Catalunya, saber dónde iban a vivir cuando llegaran era lo que más quebraderos de cabeza les causaba, incluso más que encontrar financiación para sus investigaciones.
Además de la vivienda, les había preocupado conocer los trámites para gestionar la entrada en España y la obtención del permiso de residencia (un 84% de los encuestados lo consideró importante), así como el funcionamiento del sistema sanitario (un 83%). La inserción laboral de sus parejas era otro de las temas que más les inquietaba, puesto que la mitad de ellos llegaban con sus cónyuges y tres de cada diez, con hijos.
El año pasado, la web del recién creado Nodo catalán de apoyo a la movilidad de los investigadores recibió más de 3.600 consultas de investigadores foráneos. Esta entidad coordina a diversas instituciones y tiene como objetivo crear las condiciones propicias para atraer investigadores a Catalunya.
"Hasta hace unos años, los problemas y dificultades de este colectivo se resolvían a medida que iban surgiendo y cada centro o universidad lo hacía de manera independiente - explica Esther Alsina, responsable del nodo de apoyo a los investigadores en la FCRI-. El nodo se creó con el objetivo de coordinar las diferentes entidades, aunar esfuerzos y recursos, y convertirse en un interlocutor único tanto delante de los investigadores como de la administración. Así, se diluyen barreras".
El problema más frecuente con que se encuentran los investigadores es que les cuesta encontrar información como dónde buscar piso o informarse sobre los trámites para obtener el visado de trabajo. De ahí que uno de los primeros pasos del nodo fuera poner en marcha una página web en varios idiomas para que les sirviera como guía y les orientara. "Nuestra misión es coordinar la estructura, identificar cuáles son los problemas con que se encuentran estos científicos e intentar resolverlos", añade Alsina.
Los propios centros de investigación y las universidades también se han dotado de programas de ayuda para este colectivo. En el Centre de Regulació Genòmica, por ejemplo, hay servicio de relocalización, una especie de agencia que ayuda a los investigadores a buscar piso, los acompaña a verlos y les ayuda a tramitar los visados de extranjería y los permisos de residencia. Disponen de un servicio de gestoría que los asesora al hacer la declaración de renta e incluso echan una mano a las parejas de los científicos para encontrar trabajo.
By amendiboure @ 17:25 :: 188 Views