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La ciencia vasca alcanza cotas europeas al multiplicar por 20 su número de científicos
  • Fecha: miércoles, 12 de marzo de 2008
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El paisaje de la CAV está en proceso de transformación. Nuevos espacios, que ya no tienen nada que ver con el humo de las fábricas, se abren hueco en todo el territorio. Parques tecnológicos, empresas dedicadas a la investigación y complejos pensados para estos fines dentro de las universidades son algunos de estos proyectos.

Las cifras no mienten, y los 8.150 investigadores que en 2006 se encontraban trabajando en la CAV no son más que un pequeño indicativo de la revolución científica que se está viviendo en el país. Tan sólo hace diez años, esta cifra se situaba en torno a los 3.750.

Todo comenzó con la constitución del Gobierno Vasco en 1981 y su apuesta decidida por la ciencia y la tecnología. De un sueño, a una realidad contrastada. Si en aquella época había en la CAV 0,3 investigadores por cada 1.000 habitantes, ahora la estadística se sitúa en 6 por cada 1.000, es decir, veinte veces más.

Así, la ciencia vasca lucha por asimilarse en los circuitos europeos, demostrando su calidad y alto nivel. Como abanderado, un osado proyecto, la Fuente Europea de Espalación, que pretende poner a Euskadi en la primera línea mundial.

los CIC

Los Centros de Investigación Cooperativa (CIC) son unas asociaciones sin ánimo de lucro que nacieron como consecuencia de la Estrategia BioBasque, con el fin de desarrollar un sector de biociencias en Euskadi. Tanto en el parque tecnológico de Donostia como en el de Bizkaia se han configurado una serie de empresas dedicadas a áreas concretas de las biociencias.

La colaboración entre el mundo académico, el sistema de salud y la industria, con el apoyo de una amplia red de infraestructuras, ha dado lugar a centros como CIC biomaGUNE, CIC bioGUNE o CIC microGUNE. Aunque esta biorregión vasca está compuesta por 45 empresas. BioGUNE es uno de los pilares esenciales de esta red que lleva a cabo, por ejemplo, investigaciones sobre la biología celular o las células madre.

Por su parte, CIC biomaGUNE se encarga de la investigación de los biomateriales y cuenta con ocho grupos de investigación integrados por más de 70 personas. Los trabajos de este centro se encuentran entre la química, la física, la biología y, especialmente, las propiedades y aplicaciones de nanoestructuras biológicas a escala molecular. Este tipo de investigaciones puede tener aplicaciones en el ámbito sanitario o en la fabricación de lentillas y prótesis, entre otras. En el momento de su creación, biomaGUNE contó con un presupuesto de 36 millones de euros.

MicroGUNE es uno de los CIC que hace pocos días presentó una de sus investigaciones más detalladas, como es un dispositivo que controla el estado óptimo de un órgano antes de su trasplante. Un microelectrodo que controla de forma constante tanto la temperatura del órgano como la tensión aplicada al mismo y la corriente eléctrica resultante. Esto permite detectar anomalías que pueden causar complicaciones a la hora de la operación. Actualmente, este centro tecnológico, situado en el parque de Miramon, en Donostia, cuenta con un equipo de más de cincuenta investigadores y tecnólogos. Comenzó su andadura en 2006 gracias a una alianza entre la Universidad de Mondragón y el grupo empresarial MMC para la investigación y desarrollo tecnológico en micro y nanotecnologías.

Las aplicaciones en el campo de la salud representan una buena parte de las investigaciones del complejo, aunque sus estudios de microsensores, microfluídica, microóptica, micro y nanoingeniería o generación de micropotencia se dirigen también a otros ámbitos. La locura de los CIC empieza a dar sus frutos y, además de las 45 bioempresas que los componen, la biocomunidad vasca ya ha favorecido la creación de 21 empresas proveedoras y otras 15 que prestan servicios con experiencia en biociencia. También contribuye con más de veinte organizaciones investigadoras entre universidades, centros de investigación, complejos tecnológicos y hospitales. Emplea ya a 26.500 personas.

La corporación privada Tecnalia, otro de los potentes conglomerados de la tecnología vasca, cuenta ya con varios centros, entre los que destacan Azti, European Software Institute (ESI) Inasmet, Labein, Neiker, Robotiker y Fatronik. El sector aeroespacial, el agrario, la fundición, la energía o la siderurgia son algunas de las áreas en las que investigan. Uno de sus proyectos más recientes es el desarrollo de materiales más seguros para aviones en caso de problemas.

Factoría de investigadores

La universidad es tradicionalmente una prometedora cantera de jóvenes investigadores y la Universidad del País Vasco deriva gran parte de su presupuesto al apoyo de la investigación. Su estrategia se basa en tres pilares fundamentales: contratos de colaboración en investigación con las empresas, licencia de patentes y spin-off .

En lo que se refiere a contratos de colaboración, la UPV supera ampliamente la media de las universidades españolas que forman la RETRODI (Red de Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación), cuya misión es potenciar y difundir el papel de las universidades como elementos esenciales dentro del sistema estatal de innovación.

Un ejemplo es que sólo en 2006, la universidad vasca firmó un total de diez contratos de los 192 que han llevado a cabo las sesenta universidades que conforman RETRODI. Por otra parte, en los últimos cuatro años ha solicitado 78 patentes para diferentes ámbitos de actuación geográfica. En cuanto a los presupuestos destinados a objetivos científicos, la UPV emplea 900.000 euros en ayudas para la especialización de investigadores doctores; un millón para grupos de investigación, otro tanto para la adquisición de equipos de investigación y 200.000 euros para la movilidad de los investigadores. Además, tiene un convenio con Ikerbasque para la incorporación de entre 30 y 40 investigadores senior. Esto supone un presupuesto aproximado de más de 2 millones de euros.


bilbao. La investigación se ha convertido en los últimos años en una de las prioridades del Gobierno Vasco y, en 25 años, el panorama ha sufrido una transformación radical.

¿Está la ciencia a la misma altura que la tecnología en el País Vasco?

Euskadi está asistiendo a una transformación radical del paisaje científico universitario. El sistema científico ha experimentado un desarrollo muy importante y, al mismo tiempo, ha surgido el nuevo reto de posicionar a la ciencia al menos en los mismos niveles de desarrollo y expansión que ha experimentado la tecnología a lo largo de la denominada primera gran transformación económica del país.

¿Cuáles son los últimos pasos?

Se ha formulado una nueva arquitectura institucional liderada por el Consejo Vasco de Ciencia, Tecnología e Innovación. Se ha encargado de proponer las líneas estratégicas. Uno de los pasos más importantes fue la creación de la Fundación Ikerbasque en diciembre de 2006. Ha supuesto un hito sin precedentes.

Se ha hecho con la contratación de 44 científicos de bagaje internacional.

Sí. En Euskadi hemos pasado en poco más de dos décadas de la inexistencia de un sistema científico a una política en este sentido plenamente desarrollada. En el comienzo de la década de los años 80 la presencia de la I+D en la CAV era casi inapreciable.

¿Qué importancia tiene el desarrollo de la investigación para el País Vasco?

Un país que no investiga y que no apoya a la ciencia es un país condenado a no disponer de elementos activos en el campo del conocimiento y, por lo tanto, a no estar en los primeros puestos de los países desarrollados.

¿Cuánto se invierte hoy en día en I+D?

En 1981 el gasto en I+D en Euskadi como porcentaje del PIB era del 0,097% (el 0,42 como media estatal). Se contaba con 0,3 investigadores por cada mil habitantes y se publicaban en torno a 40 artículos de investigación en revistas internacionales al año. Lo que en 1981 eran proyectos, objetivos e ilusiones, hoy son realidades contrastadas. Se invierte el 1,60% del PIB en la CAV, mientras que en el Estado es del 1,20%. Actualmente hay en torno a seis personas por cada mil habitantes dedicados a labores de I+D y la comunidad científica vasca publica alrededor de 1.200 artículos al año en las mejores revistas.

¿Cuál es el futuro?

Podríamos decir que hemos concluido un fase. Hoy tenemos que mirar hacia el futuro y debemos asumir las nuevas realidades de la sociedad del conocimiento y las nuevas necesidades que tiene nuestro sistema. De entre ellas, destacaría la necesidad de integrar la ciencia vasca en el espacio europeo de investigación.

By amendiboure @ 9:32 :: 91 Views
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