DESTACADO
Las turbulencias globales y financieras actuales añaden un alto grado de incertidumbre al futuro de la economía mundial. Por eso resulta aún más importante examinar hasta qué punto las políticas comunitarias se ajustan a los retos a que deben enfrentarse las regiones europeas en los próximos años y consiguientemente cuál debe ser su papel para ello.